La Voyager 1 de la Nasa capta sonido de gas interestelar

Astronomía Braylin Ivan Payano 1,250 Visitas

La Voyager 1 de la Nasa capta sonido de gas interestelar
Sonda espacial Voyager 1 de la Nasa, lanzada el 5 de septiembre de 1977

La Nasa lanzó al espacio la sondas espacial con mucha información sobre nosotros, y más de 40 años de viaje ha logrado captar el sonido de gas interestelar.

El Explorador 1, uno de los dos transbordadores que la NASA envió 44 años antes al espacio interestelar y hasta ahora el objeto más lejano fabricado por el ser humano, sigue avanzando hacia la inmensidad y haciendo descubrimientos asombrosos, como el murmullo del gas interestelar.

En 2012, el transbordador cruzó el límite del Sistema Solar (heliosfera) y atravesó la helio pausa, donde la brisa basada en el sol se une al viento celeste procedente de diferentes estrellas y, a partir de ahí, viaja por el espacio interestelar.

Actualmente, a casi 23.000 millones de kilómetros de donde nos encontramos, sus aparatos han reconocido el murmullo del gas interestelar (ondas de plasma). Las sutilezas del examen, dirigido por investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York), se han difundido hace unos meses en el diario Nature Astronomy.

Stella Koch Ocker, suplente de doctorado en cosmología en Cornell y creadora del hallazgo, retrata el murmullo como "excepcionalmente débil y repetitivo, en razón de que se encuentra en una velocidad de transferencia de recurrencia ajustada. Estamos identificando el débil y tenaz murmullo del gas interestelar".

Brisa basada en el Sol y la burbuja heliosférica

Los especialistas de Cornell aceptan que el hallazgo ayudará a los investigadores a ver cómo se conecta el medio interestelar con la brisa basada en el sol y cómo se forma la burbuja defensiva de la heliosfera y se ajusta por el clima.

Este hallazgo, que en sí mismo es deductivamente importante, acaba de afirmar la valía de esta notable prueba, que fue enviada en septiembre de 1977 y que, tras pasar por Júpiter (en 1979) y Saturno (a finales de 1980) a 61.155 kilómetros cada hora, sigue funcionando y enviando información.

El examen aclara que, tras entrar en el espacio interestelar, el marco de ondas de plasma del cohete reconoció agravaciones en el gas, sin embargo, en medio de estas emisiones -provocadas por nuestro propio Sol- los científicos encontraron una señal consistente y perseverante creada por el dudoso vacío cercano del espacio.

Como un tranquilo aguacero

"El entorno interestelar se asemeja a un chaparrón pacífico o delicado. A causa de una agitación basada en el sol, se asemeja a un relámpago distintivo en una tempestad y después vuelve a ser un aguacero delicado", sutileza el creador principal James Cordes, profesor de astronomía George Feldstein (A&S).

Los creadores del hallazgo aceptan que existe toda la acción de bajo nivel en el gas interestelar de lo que se sospechaba recientemente, lo que permitirá a los científicos seguir la difusión espacial del plasma, es decir, cuando no está siendo alterado por las llamaradas alimentadas por el sol.

El Explorer 1 se encuentra a 23.000 millones de kilómetros de la Tierra.

Para el especialista de Cornell, Shami Chatterjee, es fundamental seguir de esta manera el espesor del espacio interestelar: "Nunca hemos tenido la oportunidad de estudiarlo. Actualmente nos damos cuenta de que no necesitamos molestarnos con una ocasión de posibilidad identificada con el sol para cuantificar el plasma interestelar."

El Explorer 1, que salió de la Tierra con un Disco de Oro realizado por un consejo dirigido por el educador de Cornell Carl Sagan, y dotado de innovaciones desde mitad de los años 70, "es un obsequio de diseño para la ciencia. Es una demostración de la asombrosa excursión del Voyager", finaliza Ocker.

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